Los jirones de la educación y el reverso de su rostro

Dedicado a Daniel de Oleo, por ser un padre ejemplar y con una aguda visión del futuro de la educación

Por: Fernando Hiciano


La educación está de pie, pero se tambalea, y podría caerse. Sabe que el tiempo se agota. Muchos son los teóricos, y difieren entre sí, empero si la escuela no es capaz de competir contra los antivalores de los barrios, los teteos con todas sus implicaciones poca cosa quedará de la idiosincrasia dominicana. Los salones de clases deben combatir con la luz del conocimiento esas aberraciones ocultas y nocivas de la sociedad, o sino veremos sepultarse el futuro de todos los estudiantes del país.

La escuela nace con una orientación social en el año 1789. La fundación de la Primera Escuela fue por el insigne educador Eugenio María de Hostos, sin embargo, el Sistema Educativo llegó en el mes de febrero de 1938, y fue creada con el ideal de formar individuos con una genuina identidad patriótica. Ese debe ser un eje transversal en el curriculum, porque ostentamos el privilegio más grato de todos los países del mundo. Fuimos independizado por un hombre culto, noble y poseedor de los pensamientos más encumbrados de la dignidad humana. Sabihondo de un Dios misericordioso, justo y que todo lo ve. Ese es Juan Pablo Duarte, quien debe ser conocido por todos los estudiantes. ¿Están aprendiendo nuestros hijos estos valores en la escuela que tanto enaltecen al ciudadano?

Nuestra sociedad día tras día está siendo bombardeada en todas sus orillas, pero la defensa intelectual de los estudiantes es flaca y pusilánime. Ahora más que nunca la escuela debe armarse en varios frentes. Combatir con el arma del conocimiento. No se justifica que las mentes de nuestros hijos se estén dañando con esos ruidos del dembow, reggaetón, y que dicense ser música. Generalmente sus letras son obscenas, incitan a la violencia, al consumo de estupefacientes y denigran desconsideradamente la dignidad de la mujer, y para el colmo, muchas de las damas la parodian, la bailan con el erotismo desenfrenado que exhiben esas obscenidades, y peor aún, con la avenencia del Estado que permite estas torceduras barriales. Nuestro merengue es la música vernácula, reconocido a nivel mundial. Y en ese sentido, el merengue puede ser una asignatura en la escuela para luego convertirla en punta de lanza para contrarrestar el veneno que trae la transculturación. Allí está la historia, el folklor y toda la cultura de nuestro país.

El currículum debe retomarse la formación cristiana en el perfil de la escolaridad. Una persona que tenga a Dios como centro de su vida es incapaz de hacerle daño a su prójimo, y mucho menos al medio ambiente. En algún momento fuimos desconectado de esa trascendencia, y aunque somos un pueblo eminentemente religioso, los hechos de sangre que vive la nación desdicen de la bondad y nobleza de nuestro pueblo. A veces, el alto índice de intolerancia es tan extremo que por el solo roce de un vehículo son capaces de borrarse del mapa el uno contra el otro. Mientras que algunas familias se irrespetan entre sus miembros, detonando luego en los feminicidios. Cuando un hombre mata a su esposa, también mata los sueños de los hijos, y los convierte en vasijas vacías, quedando vulnerables a ser afectados por los pervertidos sociales.

El planeta es nuestra casa común como lo sostiene el Papa Francisco en la Encíclica del 2015, haciendo referencia del Laudato sí. La tierra empieza a dar señales de que se está deteriorando considerablemente, mientras las emisiones de los gases han provocado el efecto invernadero, los pesticidas y el uso compulsivo de los plásticos son estocadas mortales, llevando a la tierra a defenderse de nosotros mismos, dando pie a los climas extremos, y volviéndose nuestro peor enemigo. Ya la italiana María Montessori con su Método Educativo en el siglo XIX hablaba de la educación natural y social. Es por ello, que aspiramos que sea tomado en el curriculum como una asignatura básica de la escuela. La amistad con el medio ambiente debe ser una actitud, respetando todo lo que respira la vida. No somos los únicos que vivimos en el planeta, también están los animales, las plantas, los ríos, y océanos, los microorganismos, entre otros que son parte del equilibrio del planeta.

La escuela debe llegar a la familia y crear un plan de acción para la formación de una conciencia humanizada de cada uno de sus miembros. Aunque nuestro origen viene de una familia, el apostolado de la escuela está llamada a ser la que iluminará con la lámpara de Aladino el camino social, la cual debe asumir a favor de la sociedad. Queremos una escuela liberadora como lo soñara Paulo Freire en su tratado de La Educacion Liberadora. Fomentar los valores, la buena convivencia con el planeta, el respeto, el patriotismo, la honestidad debe ser la oración que se susurre en los salones de clases. El país no resiste más que un individuo se siga enriquecimiento de manera ilícita del Estado. Este es el robo más deleznable que se hace en contra de la sociedad. Esta aberración social hace que también se le robe el sueño al progreso de los ciudadanos.

Cuando faltan medicinas en los hospitales se producen altos índices de defunciones en las parturientas, altos índices de muertes neonatales, más apagones, desprotección de la sociedad por parte de los órganos que reprimen los actos de la delincuencia y pocas posibilidades para que los jóvenes obtengan una carrera universitaria. Conquistar el bienestar social es la meta. El que hurta al Estado es un ave rapiña que ni con las carroñas se conforma, desarropa al Estado de lo poco o de lo mucho que hay en sus alcancías, sin embargo, estos males engendros sociales padecen todas las enfermedades ajenas y sufren todas las hambres de los desposeídos. No disfrutan ese dinero maldito porque siempre los médicos le eximen de su comida preferida, no pueden disfrutar de los viajes, ni hacer visitas a sus parientes porque temen al dedo acusador de la gente que le señalan. Es la afrenta de la familia, y en la abundancia vive una vida de miseria. Al final de cuentas, su conciencia le castiga y mueren so pena de los insultos y maledicencias que le hacen la sociedad que lo desprecia.

La educación de nuestros hijos empieza mal cuando los padres se hacen ajenos a ocupar una posición en los Organismos de la escuela, y delegan sus responsabilidades de padres a otros que nada tienen que ver con el verdadero desarrollo intelectual de sus hijos. Muchos de los progenitores no quieren asumir compromisos con la escuela, justificándose que están muy ocupados y las cosas de la escuela le roban el tiempo. Cuando la ADP y el Ministerio de Educación están en conflicto, o se ponen de acuerdo nunca invitan a los padres a participar de esos arreglos, a veces soterrados. Muchas veces manipulando el proceso de enseñanza-aprendizaje. Cuando la ADP hace sus reivindicaciones se escudan con los estudiantes. Aunque a veces plantean demandas que van consigo a la calidad de la educación, y otras veces son tan extremas que se arriesgan a ser sometidos a la acción de la justicia cuando niegan el pan de la enseñanza de nuestros hijos, a sabiendas de que la educación es un derecho inalienable y está consagrado, no solo en la Carta Magna, sino también en los Derechos Universales de la Humanidad. Mientras las autoridades que dirigen el Ministerio de educación de turno es la de perpetuar su Sistema en el Estado. ¿Dónde están los padres que ven esas dos fieras jugando de mala manera con nuestros hijos, halando cada cual para su lado?

La educación debiera obedecer a un programa revisable a mediano y largo plazo. El Ministerio que le tocare dirigir solo debieran administrar los recursos financieros, los recursos humanos y materiales, pero nunca el currículum, (no los contenidos) porque puede ser objeto de ser politizado, y como sabemos, esto es algo bien en serio y debe obedecer a un plan de nación.
Aspiramos que se establezca en la escuela las lecturas de los libros físicos y virtuales. Leer, interpretar y analizar las novelas, historias, geografías, tratados y tesis científicos. De lo contrario, los estudiantes seguirán pastando en la ignorancia y enredados en las redes sociales. No serán capaces de conceptualizar, porque no se concibe que varios estudios científicos dan cuenta que todavía los estudiantes que cursan en la primaria aún no saben leer, ni mucho menos escribir. Los problemas de la matemática, del español y las demás asignaturas básicas son estrictamente por falta de lecturas. Es por ello, que ofrecen pobres interpretaciones para valorar cifras matemáticas, datos e hipótesis para ser comprobadas. No son capaces de sostener una conversación académica de cinco minutos, ni hacer alocuciones coherentes y bien esquematizados. Los estudios PISA reflejan tácitamente que el 62. % de los niños de 10 años no saben ni leer, ni escribir, información ofrecida por Diario Libre del 27 de agosto del 2021. Cuando se lee un libro se abren muchas ventanas. El espíritu se goza de los conocimientos y saberes de los respectivos autores.

Se conocen otros mundos, otros cosmos, otro estilo de vida. El libro puede humanizar esas mentes que se han torcido, mentes herrumbrosas y malintencionadamente dirigidas por pseudos empresarios nacionales y transnacionales, con las intenciones malvadas de hacerlas violentas, tardas para entender y no estar armonía con la sociedad. Una lectura que obedezca a una costumbre que inspire gozo en el espíritu, no a la inventiva poco sensata y fuera de contexto de cambiar los textos todos los años escolares. Si hay un crimen con un libro no es quemarlo, sino es no leerlo. Y aunque los indicadores de logros demuestran otra cosa no podemos detenernos con las ideas a medias, conocimientos obtusos y fracturados antes de tiempo. Y aunque nos preparamos para la generación del futuro aún nuestros estudiantes no han sido educados para ello. Un estudiante en la primeria de antes ya había leído varios libros infantiles y en la secundaria se contaban por docenas. No es que nos resistimos al cambio, creemos en la dialéctica, pero se debiera tomar lo mejor del pasado con lo bueno de ahora. A veces pensamos que los estudiantes le están almacenando datos cifrados en su cerebro, creyendo que es en un CPU, pero de ningún modo su cabeza logra ordenar esas informaciones que no logran colgarse en la mente. ¿Dónde nos desconectamos con el verdadero conocimiento humanizado como rol que debe jugar la escuela?

Es comprensible que el problema de la educación no es un asunto estrictamente de jugosos salarios, ni de suntuosos presupuestos. Si nos remontamos a décadas anteriores, los estudiantes profesaban amor a obtener mayores conocimientos significativos, sin embargo, con todas las limitaciones y desventajas en comparación con la presente generación; sin embargo, se percibe que es mayor la proporción que la generación de la tecnología. ¿De cuánto eran esos presupuestos pírricos, pero con una visión de futuro de los estadistas para nuestra nación? Eso partía el alma, pero había maestros de vocación y estudiantes con deseo de conocer la luz del conocimiento, porque la falta del conocimiento es otra forma de morir, y de morir ciego. Los maestros eran de vocación y los alumnos le veían como si fueran sus propios padres, sin embargo, nos complicamos la vida cuando empezamos a darle privilegios absurdos a los hijos y a desconectarlos de la autoridad paternal. Estamos copiando mal, y pueda que la misma sociedad nos pase factura cuando los jirones de la educación se vuelvan el reverso de su rostro.