La nueva Ola crítica y el oráculo trágico de Delfo

Para la realización de una nueva ola crítica y motivacional es necesario que, todo crítico, pueda, éticamente contextualizar. Y profundizar. Por ello, nos situamos en un primer lugar en el contexto socio cultural, histórico y económico en el que se da en el presente la misma crítica. En un segundo plano la obra artística, el pensamiento o la realidad, el cual es objeto de crítica tomando en cuenta la situación(realidad) propia  sociocultural, histórica, económica y política  en el  mismo contexto histórico que se sitúa el objeto que se pretende criticar. Nótese la diferencia, la primera contextualiza al crítico y su crítica, la segunda contextualiza la obra, pensamiento o realidad la cual es objeto de crítica. No pueden obtenerse universales sin depurar las razones de época, contexto y geografía. En un tercer plano de la crítica, se toma en cuenta el individuo creador(productor de ideas concretas) como agente mismo del hecho artístico, o realidad histórica o pensamiento sujeto a crítica. En cuarto plano nos dedicamos a la audiencia o receptores de la misma realidad criticada. Los comentarios u opiniones que surgen espontáneamente de los receptores primarios o audiencia serán tomados como pensamientos mundanos(no por ello, menos certeros o desdichados). Ya que hoy en día, el gran público ejerce la palabra en grandes plataformas, podemos comparar percepciones, razones u opiniones atinadas o absurdas.  En quinto plano, y no necesariamente en este orden, nos ocupamos del critico primario, o primeros intérpretes, es decir una crítica a la crítica; descartando, ajustando, comparando, señalando aciertos y desaciertos, según los criterios previamente asumidos, entre lo que se ha interpretado y lo que se intenta interpretar desde la nueva ola crítica. En sexto lugar, como la crítica nueva señala, el punto central y su fin al cual tiende es la motivación. La motivación es invitar a caminar, junto al creador artista, al pensador o la realidad criticada; a la audiencia o receptores como fines en sí mismos.

  La nueva ola crítica, no es un camino cerrado, sino trascendente. No es progresismo absolutistista, ni un “progreso indeterminado”, sino conclusivo, en cuanto intenta abarcar totalidades que puedan cerrarse, sin embargo, en cada conclusión hay apertura a lo trascendente, sin que las conclusiones tengan carácter definitivos. Que a la vez, es sublimación de los contenidos críticos, que, necesariamente, deriva en la vida, trabajo pragmático, actividad a poner en práctica. Nunca un mentalismo de ideas abstractas que no tengan ninguna función en la realización y supervivencia de los individuos involucrados. Necesariamente, las consecuencias de los cambios en la vida cotidiana en relación a la realización humana del individuo y la sociedad.

  Estamos altamente convencidos, de que, por medio del entendimiento, se modifican los aspectos conductuales de individuos,  organizaciones e instituciones, por lo tanto, la realización humana en la sociedad.

De manera que la nueva ola crítica y motivacional, se ejerce dotando al individuo de reflexiones, para la toma de decisiones conscientes en los aspectos de la vida ordinaria y en su quehacer laboral, que mientras más libre sea él individuo de las sociedades cooperativas, u organizaciones de compañía por acciones, más realizado y libre será en su realización humana.

 Nuestros criterios intentan alcanzar un materialismo trascendente,  no en destruir, sino, como nos   recuerda el mismo Kant  en la introducción de la Crítica de la razón pura:  “construir desde las ruinas de otros”.

  De manera que, como ensayo-error casi popperiano, me atrevo a contextualizar un ejemplo de la realidad, por tanto crítico,  de la cosmovisión de nuestra amada República Dominicana en  las artes, pensamiento y situación socio-cultural, además y como es debido una crítica de la crítica, con conclusiones motivantes desde la perspectiva de la nueva ola crítica que proponemos.

  Para motivarlos a seguir el curso de estos artículos, la tesis que sostendré, puede adelantarles que nuestra amada república existe una cosmovisión trágica colectiva de sí misma, reflejado en tanto en el pensamiento mundano, sofisticado o académico como en las artes. Tesis que llevaré a cabo divididos en dos artículos, “el oráculo maldito de la República Dominicana” y “la idea de resurrección” como factores de hecho incrustados en nuestra cultura que expuesto críticamente deja mucho por donde cortar. El primero  lo anexaré  en este mismo apartado donde he introducido  algunos criterios de la nueva ola crítica. Reflexionemos:

El oráculo maldito de la República Dominicana

  Albert Camus,  en su extenso ensayo sobre el mito de Sisifo, en la primera linea de su discurso dice con una decisiva fuerza suicida: “No hay más que un problema filosofico vedaderamente serio: el suicidio”. ¡El suicidio!

  Hay mucho que encontrar, explorando la maldición que los dioses habían propinado sobre Sísifo por haber revelado un secreto de una de las tantas perversidades de Zeus, por impiedad religiosa y por asesinar peregrinos; Hades había enviado a Tánatos a que lo llevare al inframundo, y Sísifo lo ató.  Después de engañar a Hades, implorandole, con una astuta mentira para salir del inframundo, diciendo que  castigaría a su esposa por no ofrecer los sacrificios debidos, pero una vez obtenido el permiso de volver a la tierra, se niega a volver al infierno.  Encontrándose fuera  lucha por vivir con ímpetu, y evadiendo Hades  hasta su “triunfo” de regresar al inframundo de muerte natural(de vejez). Entonces, peor aún que la misma vida y  la astucia  por vivir,   fue condenado por Hades a llevar una piedra, grande y redonda, hasta la cima de una colina, pero esta, antes de subir se volvía cuesta abajo,  y así, todo los días una y otra vez. Y nadie al parecer puede salvarlo, porque es una sentencia de los dioses. Esta cosmovisión abarca toda la religiosidad antigua de grecia, cultura y aspectos cotidianos de los habitantes, quienes temían febrilmente a los dioses.

  Sugiero que sigamos profundizando  en esta  cosmovisión para lograr claramente llegar a puerto con nuestra tesis, así que veamos otro ejemplo:  la tragedia Edipo. El origen del mito se sitúa cuando  Layo, rey de Tebas, cometió el pecado de abusar de un alumno rompiendo el vínculo sagrado entre maestro y discípulo; el joven después de haber sido abusado, se ahorcó. Layo  es maldecido por el oráculo de Delfos a un destino eterno de fatalidades: “Morirás en manos de tu hijo, y tu esposa será suya y cuando se entere de tu pecado te matará”. Layo, con temor repugnante al oráculo abandonó a su hijo en acuerdo con su esposa Yocasta, y este, Edipo, se crió como pudo después de ser vendido a un pastor. Una vez que Edipo supo su fatal destino, salió corriendo de la ciudad donde se había criado tratando de evitar que se cumpliera el oráculo de Delfos. En el transcurso de Edipo como peregrino,  se encontró con un señor de guardias armados, el cual le pedía que le abriera paso, Edipo pensó que lo querían matar y podría cumplirse el temido oráculo; entonce se lanzó a la batalla, sin otra motivación que evitar el oráculo, y  mató al señor y un tercio de los guardias. Este hombre era su padre, y lo mató aún sin enterarse. En varias batallas destacó por su valentía y habilidad para el mando, lo cual le fue pedido por Creonte, hermano de Yocasta, madre de Edipo, para que él fuera su esposo y gobernaran el reino juntos, sin que Edipo supiera que Yocasta fuese su madre.  Tuvieron dos hijos, y luego se enteró Edipo que su madre era su esposa y que él mismo había matado a su padre, lo que inmediatamente fue a matarla pero Yocasta se ahorcó, colgando una soga del techo, dejando a sus hijos huérfanos y ordenandoles que lucharan entre ellos para ganarse el reino de Tebas, de ahí la rivalidades,  entre Tebas y Argos, loshijos de Edipo luchando por el reino, desmembrandose durante generaciones. Estas tres versiones se reparten entre Homero(La Odisea, XI), Sofocles (Edipo Rey) y Euripides(Fenicias).

  Una vez el oráculo de Delfos anunciaba la maldición sobre un individuo, era mejor quitarse la vida que soportar la espiral irrevocable de tragedias durante generaciones sobre individuos, familias o pueblos enteros. La lucha contra la corte divina era en vano. Partiendo del entendimiento, de esta cosmovisión sin redención ni reconciliación, podemos ver como reina en las obras de artes, el pensamiento, y la realidad socio cultural de nuestra amada República Dominicana, de forma tan calcada que provocaria el suicidio de muchos o pavor de espíritu si tuviesemos conciencia de estas realidades imperante en nuestro imaginario colectivo. Aclararemos  que, lo que llamamos país cristiano, en un sentido, podría no serlo, si con un serio análisis de  autopercepción social llegaramos hasta sus últimas consecuencias lógicas. Podríamos afirmar que no somos un país cristiano ni siquiera en la cosmovisión ontológica,  sino solamente en palabrerías y verborragia heredada de nuestra cultura católica. Es decir heredamos palabras con plenos conceptos estratificados del cristianismo, sin embargo en la realidad inmediata imperan otras cosmovisiones trágicas que no se corresponden con la escatología cristiana. Y tal vez sobrepasan por mucho la tragedia griega. Parece que estos mitos son absurdos, sin embargo representan realmente la cosmovisión pesimista del mundo antiguo griego, la cual también es válida para el desarrollo de nuestros análisis, como tal vez le fue válido a  Camus en el ensayo citado arriba.  Sin pretensiones de comparación.

“Rapsodias” similares hemos  escuchado como emergentes cuentos populares, noticias como la epopeya trágica popular de las peleas sin fin entre la familia Mosquea y los Polancos de Santiago de los caballeros, por poner un ejemplo. Cuestión que trataremos con detalles en otros artículos en comparación con la tragedia shakesperiana de los montescos y los capuletos en Romeo y Julieta.   Para invitarles a realizar estas comparaciones críticas, podemos seguir al detalle increíbles relatos históricos entre bandas políticas, los rojos y los azules, etc; podemos observar el problema dominico-haitiano en todos sus aspectos, la relación de la matanza de moca por manos haitianas y la masacre de haitianos por manos de Trujillo, y otras cuestiones que abarcaría páginas y tintas en cantidades colosales para hacer estas comparaciones de tragedias históricas como partes  constitutivas y fundacionales de nuestra cultura.    La República Dominicana, desde la maldición del Padre las Casas sobre España y la conquista pareciera que nos persiguen per secula seculorum.

El oráculo trágico en la literatura de Juan Bosh

  En la literatura y las ideas objetivadas allí, arte que nos concierne más aún, el profesor Juan Bosh, escritor y pensador prolífico, cabe destacar, que todos sus cuentos son como mini epopeyas trágicas de seres comunes, transeúntes de la vida cotidiana, protagonistas que perecen como malditos, que, aunque tengan la salida en el frente, su destino fatal lo friza y le impide un clímax triunfal, destacando sus personajes más del lado del fracaso descomunal que la trascendencia propia de los finales heroicos. Podemos destacar del profesor mencionado, algunos de sus cuentos más populares como “La mujer” y “Una mancha indeleble”. En estos cuentos se puede ver como funciona el trágico mal de sus personajes, siempre alegóricos a lo social y lo político. En “La mujer”, por ejemplo, tenemos a un marido maltratando a su mujer, y por obra de “la gracia” encuentra quien la pueda salvar, otro hombre dándole una paliza a su maltratador. Pero esta se friza, en vez de unirse a quien la intenta liberar, y como una maldita por los dioses, procede a golpear en la cabeza a su defensor, dejándolo como muerto-o muerto, rotundamente-. Relato que nos dice, que la mujer, tuvo la salvación en sus manos, sin embargo, la nación que la mujer representa, interpretando alegóricamente el texto-lo cual es mucho más que eso-, opta por su fatal destino. Este texto, la mayoría lo ha interpretado, y me consta que era la intención del autor, que la palabra víctima recayera sobre la mujer. Sin embargo, aquí hay un héroe y un mártir que se destaca poco, o nada. Y la población dominicana, si es que este cuento le representa, ha escogido el camino de la víctima, la mujer, y no la del  héroe  y mártir, que sacrificó su vida para defenderla. De manera que, las consignas nacionales a raíz de este pensamiento de Juan Bosh podrían decirse sin temor a equivocarnos que han sido el de la víctima magullada, maldita, fracasada e incapaz de librarse de su opresor, al  contrario de redención, la víctima coopera para su propia autodestrucción. Peor aún que  en los dos ejemplos de la mitología griega, al menos las víctimas de la maldición  del oráculo de Delfos habían luchado por liberarse del inframundo. Infierno  en que la mujer de Juan Bosh opta por su entrada en primera fila. Situamos a los intérpretes, transistores o críticos,  en un barranco sin fin,  por el cual los caminantes padecen de un trauma psicológico que los llevan a una especie de suicidio de su naturaleza, sin lograr su plena realizacion humana. Son personajes, verdaderamente, locos. Por no decir, endemoniados, cuyas legiones los guían hacia la muerte.

“Mancha Indeleble”, un magistral relato, parabólico, surrealista, rico de sustancias simbólicas, y quizás la más alta narración alegórica;  donde el triste protagonista- quizás  donde el mismo escritor se retrata con más fuerza-, se declara cuasi víctima, cordero sacrificado, chivo expiatorio y héroe a la misma vez, pero no eligió el martirio. El problema es, que los críticos, intérpretes o transistores no ven aquí un grave pecado de omisión, cosa que deja lejos ni destaca el profesor, y su personaje como representante de sí mismo, dista de ser un profeta de nuestros tiempos. Estratifica en el cuento, un perpetuo lamento jeremiaco, pero sin redención. Ni a Sísifo ni a Edipo se les puede acusar de omisión, ni siquiera Aquiles, el de los pies veloces, que prefirió la profecía trágica por una vida gloriosa y corta, que una vida larga pero aburrida. Por algo Aquiles es el más glorioso de los Héroes de las epopeyas homéricas.

[Cuando avancemos en estos escritos veremos cómo influye este victimismo expiatorio en la obra completa de Gabriel Garcia Marquez, algo más sublimado y humorístico, aunque impregnado de tragedias, como lo son los “Doce cuentos peregrinos” “El coronel no tiene quien le escriba” y su magna epopeya tragicómica “Cien años de soledad”. De este nos ocuparemos en otro apartado]

El oráculo  Maldito de Spencer y la dinámica opresores y humillados

  Pasemos a otro nivel de nuestra demostración de composición social trágica que domina en nuestra realidad social. Herbert Spencer analiza, peligrosamente, para completar su tratado de “Los principios de un sistema sintético de filosofía; sobre la herencia genética de los conocimientos(aptitudes en verdad), aunque en sus conclusiones no den  por hecho tales herencias, como la fatalidad del destino de algunos y glorias de otro. Pero intentando hacer una hermenéutica, de sus intérpretes, es probable que su obra se  haya, a priori,  tremendos coqueteos con la herencia de la raza, como predisposición explícita en la sangre o en el color de la piel. Ya podemos entender porque al principio del párrafo subrayamos  de “peligroso” el tema mirado desde Spencer.  Y es que hay constantemente entre sus intérpretes con  este jaleo con el nacionalsocialismo, cayendo casi en la disparatada del ingles David Hume sobre  el aprendisaje de los negros, reduciendolos a unos automatas, irracionales, incapaces de alcanzar conocimientos, comparando el procesamiento de palabras como el de  una lora. Con razón quieren sacar a Hume del canon de filósofos occidentales; y ya podemos entender por qué; era un inglés.

 “La supervivencia del más apto” de Spencer si se conservan interpretaciones  desde la miopía intelectual se produce, por otro lado, una versión crítica del dominicano, que ha degenerado en grandes frustraciones sociales, donde “el más apto” es el rico corporativo; y solo a él se aplica. Esto es una falacia. Más bien, esto es una tragedia “natural” que cae sobre los hijos de Machepa. El problema esencial del neoliberalismo actual consiste en el esfuerzo continuo y sistemático que intenta difundir interpretaciones del Darwinismo social, en base a las riquezas como unidad de medida para señalar a “los más aptos”. Es decir el rico corporativo.  Podríamos alcanzar otras frustraciones sociales, trágicas también, debido, en que los privilegios de “nuestros mejores hombres han sido obtenidos por disposición natural”, o más bien algunos extremistas interpretan aún hoy, por “disposición genética”. Lastima que estos “mejores hombres”, o sea los ricos corporativos y sus administradores,  sólo pueden ser señalados por sus cuentas bancarias, fortunas  y proyectos empresariales casi siempre heredados, mas no logrados desde abajo. Es inadmisible, tanto en la isla como en el mundo, la retorcida interpretación de la   “buena disposición natural” del rico corporativo; su desmesurado comportamiento corporativo como natural desenvolvimiento de su propia naturaleza genética, aplastando a miles de hombres a su paso “triunfador”, sobre aquellos, los cuales, son “incapaces” y por ello están como están. Esto es un completo absurdo. Más bien es un acto terrorista. Y más aún con la sustitución del hombre por la máquina,  genera cuantiosas tragedias a millones de familias “no aptas” para sobrevivir en el mismo rango de su naturaleza. En este caso la dinámica, rico y pobre, opresor y oprimido, en nuestra amada patria, revelado críticamente en los cuentos de Juan Bosh, cuya reflexiones de sus primeros intérpretes ofrecen como camino de libertad, pero,  estas afirmaciones serían una tragedia peor que la griega, ya que en las maldiciones de Delfos  eran castigos por pecados graves, y las víctimas no eran víctimas, sino reos culpables; en las tragedias de los cuentos de Bosh, no hay nada que se parezca a la maldición por pecados, sino que sus personajes son malditos porque si. No hay héroes en  lucha militante capaces de librarse de la maldición de ser dominicano; ni siquiera en sus intérpretes más adeptos, más que señalar el problema, como víctimas absolutas, de un oráculo maldito que también es absoluto. Además  a los que llamamos víctimas en la tragedia griega, luchaban contra su fatal destino, Edipo y Sísifo, lo intentaron con toda clase de astucia. Vivir hasta el último minuto. Vivir por encima de la tragedia, causa a la cual nuestra cultura hispanoamericana, como en nuestra amada república, ha claudicado. Nos reducen a algo inferior que el oráculo de Delfos. Ni nos castigan por nuestros pecados, ni luchamos por sobrevivir  al castigo injusto. Verdadera víctimas inmoladas.  ¿ Y cual es el problema? El problema es que el entendimiento se nos ha nublado y parece que no hay más camino que el de comernos unos a otros, en el intento de sobrevivir desesperados, cumplimos y colaboramos con la realización del oráculo. Nada nos sirve,  ni nuestra historia, ni la literatura, ni las instituciones, ni nuestra constitución física, según se he escuchado: tenemos al negro en las orejas. En esto hemos creído a David Hume.  La concepción y percepción que tenemos de nosotros mismos, es más que trágica, es  suicida. Y provoca náusea sartreana.

  Este falso entendimiento de nuestra realidad, produce las conductas desesperadas del maldito, el cual, desesperados como Edipo por librarse de su suerte, se precipita a devorar todo a su paso, aunque sea matar a su propio padre.

  Se necesita por tanto una modificación del entendimiento de la vida misma, de la realidad y de la función de las artes. Un conocimiento que producirá,  en cambio, modificación en la conducta. En sí, esto constituye un descubrimiento para el hombre maldito, un nuevo conocimiento generador de una nuevas ideas,  actitudes, conducta hacia fines más trascendentes, transformativos. Una destrucción de los dioses, una caída del caballo, que nos libre de la vieja ley de las amenazas perpetua de las profecías oraculares antagónicas del ser humano. Morir a la mentalidad oracular. Es decir una idea PASCUAL de la vida individual y social. Que es el fin trascendental al que tiende todos estos artículos, y del cual parten, sin que se pierda la naturaleza misma de las materias en rigor de crítico.

Las instituciones dominicanas en la psicosociología organizacional actual

 El sociólogo Félix A. Pineda, en su artículo crítico epistemológico “Vista de la psicología organizacional crítica frente a los efectos del neoliberalismo”, (publicado en revistas.intec.edu.do el cual pueden consultar, aunque tenga un lenguaje demasiado técnico). Nuestro estimado aborda la sociología y psicología organizacional del trabajo desde presupuestos foucaultianos , expone, al asentar las bases de un sistema epistemológico del estudio de las organizaciones basado en los problemas siempre abiertos, generadores de nuevas preguntas, y por tanto encuentra nuevos problemas. Volvamos a la crítica de la crítica, en este sistema como método epistemológico de investigación, una vez llegado a un punto de sus “conclusiones” va generando nuevos problemas, y de paso, nuevas preguntas.  Y a la inversa. Si seguimos el esquema propuesto por nuestro estimado profesor, en este sentido,  generando nuevos problemas y nuevas preguntas,  sin llegar a puntos conclusivos aunque solo sean parcialmente,  no solo nos dejaran flotando sobre  la incertidumbre, sino que nos hunden nuevamente en el trauma trágico del oráculo de Delfos, hacia una espiral «infinitas de males», o nuevos problemas como dice nuestro estimado. Meditando sobre sus presupuestos y afirmaciones nunca concluidas y siempre abiertas, generan esa pesadez sin vías ni caminos, marcado por el solipsismo y la agonía de nunca llegar. Con este metodo mas que llegar a una una «espiral infinita de males» o preguntas y problemas como plantea el sociologo, nos lleva a un sistema, quizas como lo plantea Camús en la primera linea del citado ensayo: ¡Al suicidio! En realidad las preguntas y los problemas que pueden generar este método epistemológico  van como la línea de un radio girando sobre su eje, sin conclusión alguna, como Vigilar y Castigar de Foucault sin detenimiento en alguna afirmación epistemológica generadora de esperanza o gratitud por los procesos y conclusiones alcanzadas y definidas. La única conclusión del sociólogo citado que puedo extraer, es un rechazo profundo a la afirmación de una conclusión—le hieden a dogmas—, y no se haya posibilidad de detenerse en la contemplación de una realización conclusiva, aunque no sea definitiva, ya que, como Sísifo, cada vez que cargamos con nuestras pesadas rutinas de estudios, antes de llegar a la punta de la colina la piedra se nos va de las manos. No doy por refutado al estimado Felix, pues el articulo  suyo es mucho más amplio, y abarca muchos temas más. Al final de su artículo vemos los desafíos, lo cual, podríamos dedicar un artículo a todo el texto, pero aquí no debatimos los contenidos, sino el principio que alimenta el método epistemológico: la problematización del problema. Lo cual nos puede llevar a una Odisea sin regreso a Ítaca.

A modo de conclusión

 Lamentablemente, el arte depende mucho, o es codependiente de la cosmovisión del contexto en la cual se produce. Es su alimento, medio de vida y el fin al cual tiende. Su naturaleza. Por ello,  lo que llamamos cultura,  filosofía, belleza,  economía, la guerra y la paz, la política o el poder, la moral y el crimen,  la religiosidad  o la impiedad, como una unidad estratificada de todas las artes.  Podríamos  siempre analizar, dicha unidad de las artes(escultura, danza, arquitectura, música, teatro literatura y cine) y su relación con el contexto total,   como los discursos de individuos incrustados en las historias que cuentan, en los que sus personajes viven  (o símbolos), así como el autor y su audiencia.  Es un diálogo discursivo inter-subjetivo y testimonial, estético en su belleza y detalles,   racional en su estructura,  y objetivo en cuanto que la voz de un autor es una voz real que se puede escuchar por medio de su arte, racionalmente  estructurada. Por ello, el crítico de la nueva ola,  juega un papel importante, en cuanto a difusión, interpretación o ayuda a interpretar el hecho existente de las bellas artes, inseparablemente de la realidad de nuestra existencia, vivir para contarla, y contar para vivirla, salir del infierno como Sísifo, y evadir hasta el dia final al malvado Hades. Y no hay cosa más bella que un crítico pueda ofrecer que una motivación, doxológica, a todo su objeto de crítica, y para ser fiel a esto, dentro de tres días volvemos con el segundo artículo de este apartado. 

Perdón si bajé, asquerosamente, erudito. Bendiciones.

-Enmanuel Peralta